lunes, 28 de febrero de 2011

DEL ANTIGUO AL NUEVO TESTAMENTO

INFORME DE LECTURA N° 3

RATZINGER, Joseph. Introducción al Espíritu de la Liturgia. Bogotá: Sociedad de San Pablo, primera edición, 2001.

PRIMERA PARTE

SOBRE LA ESENCIA DE LA LITURGIA

CAPÍTULO III

DEL ANTIGUO AL NUEVO TESTAMENTO

Es la pacificación la intención de los cultos para establecer la unión con Dios, mediante la expiación, el perdón y la reconciliación. Entendiendo que lo único que esperaría Dios de nosotros es el culto de la propia vida, es decir, lo único aceptable a Dios es el hombre mismo.

Tanto en el Génesis y como en el Éxodo, respectivamente, hay dos realidades que dan inicio a la historia del culto: el sacrificio de Abraham y la liturgia pascual. Estos se convierten en una antelación de Cristo como verdadero cordero, como el “primogénito de toda criatura”

A pesar de que en Antiguo Testamento se hacen muchísimas referencias a los holocaustos y sacrificios, todo tiene que ser coherente con las acciones, o sea, lo que realmente interesa a Dios es el amor y la obediencia de parte de su pueblo. En el nuevo testamento, Cristo confirma esta verdad cuando dice “Misericordia quiero, no sacrificios” (Mt 9,13).

El acontecimiento de la resurrección marca un nuevo comienzo, en el que el carácter transitorio del templo y los sacrificios que allí se ofrecen a Yahvé, alcanzan su culmen con el sacrificio de Cristo en la cruz, pero se avanza más cuando hay que remitirse a la Resurrección, como colofón de todo el Misterio Pascual. Bajo esta perspectiva, el sacrificio adquiere su significado más pleno cuando se asimila su unión al logos encarnado, es decir, al mismo Cristo. Al final, es la Eucaristía la mejor expresa este gran Misterio.

Finalmente, vale la pena destacar lo siguiente de modo literal:

· El culto cristiano no puede verse como una forma cristianizada del culto de la Sinagoga; por mucho que su configuración concreta tenga algo que agradecer a ese culto

· La universalidad es algo propio del culto cristiano. Se trata del culto de cielos abiertos. Celebrar la Eucaristía significa introducir una glorificación total de Dios en el ágora abierta del cielo y de la tierra.

· La “logike latreia” (Rm 12,1) de San Pablo se puede contemplar como fórmula para la configuración esencial de la liturgia cristiana. La palabra “Eucaristía”, que remite al concepto de adoración, es decir, a la Encarnación, a la Cruz y a la Resurrección de Cristo como fórmulas históricas de adoración, puede ser utilizada como fórmula abreviada de la idea de la “logike latreia”, por tanto, puede ser tenida como expresión adecuada de la liturgia cristiana. Todas las demás prescripciones ceremoniales se quedan demasiado cortas: “reunión, “banquete”, etc.

· La liturgia cristiana es la liturgia de las promesas cumplidas. Sin embargo, sigue siendo liturgia de la esperanza. Ella lleva en sí los signos de la provisionalidad. El nuevo Templo no construido por manos humanas está ya en ella y, no obstante, se halla todavía en proceso de construcción. La liturgia cristiana es una liturgia de peregrinación que conduce a la transfiguración del mundo. Alcanzará su cumplimiento pleno cuando “Dios sea todo en todas las cosas” (1Cor 15, 28).

¿CÓMO HACER QUE LA GENTE ENTIENDA LA RELACIÓN ENTRE CULTO, LITURGIA Y VIDA?

A la luz del vídeo y de la lectura del Blog "Puerta abierta", pienso que a la gente le sería más fácil asimilar la relación entre Culto, Liturgia y Vida, desde tres frentes:


1. La Homilía: primero es interesante tener en cuenta los siguiente: “En cuanto a su finalidad, (como fue expresado por algunos de los primeros documentos litúrgicos posteriores al Vaticano II) es principalmente la de instrucción del Pueblo Santo de Dios, (…), y el predicador debe ser un ministro ordenado, instruido y que comprenda las diversas experiencias de la asamblea a la cual se dirige y que pueda "interpretar la condición humana a través de las Escrituras"[1]. A tenor de lo anterior, la homilía en el marco de la celebración de la Misa, sería oportunidad para que el sacerdote a la luz de la Sagrada Tradición y de las Sagradas Escrituras, sensibilizara a los fieles sobre la intima conexión que hay entre culto liturgia y vida.

2. La Formación e Instrucción de los Comités Vicariales y Parroquiales de Liturgia: esto, a la luz de nuestro Plan Diocesano de Renovación y Evangelización, sería un elemento de vital importancia para que la gente comprenda la relación entre culto, liturgia y vida. Lo interesante del caso es NO caer a la hora de la formación de estos comités (que serán multiplicadores de los elementos formativos recibidos en sus comunidades), en rubricismos y cuestiones meramente formales, sino, de modo sencillo y adaptado, ir al fondo teológico, al significado escatológico de las acciones litúrgicas, al significado del doble movimiento culto-vida y vida-culto.

3. La propia vida: el testimonio es un elemento trascendental, puesto que aquellos que hemos recibido algún tipo de formación litúrgica estamos llamados a establecer una coherencia entre lo que celebramos y lo que vivimos. De nada sirve, instruir y formar, si no se parte del ejemplo. Es menester, que la gente vea que hacemos una prolongación en la vida, de lo que celebramos en las acciones litúrgicas. Es decir, que transparentemos a Jesucristo como víctima y altar, que nos hagamos uno solo con su Misterio Pascual, que hagamos de nuestra vida el mejor culto, el mejor acto litúrgico que le rindamos.



[1]Homilía. [en línea][citado el 28 de febrero de 2011] disponible en internet. http://es.wikipedia.org/wiki/Homil%C3%ADa

domingo, 27 de febrero de 2011

LITURGIA, COSMOS, HISTORIA

INFORME DE LECTURA Nª 2

RATZINGER, Joseph. Introducción al Espíritu de la Liturgia. Bogotá: Sociedad de San Pablo, primera edición, 2001.

PRIMERA PARTE

SOBRE LA ESENCIA DE LA LITURGIA

CAPÍTULO II

LITURGIA, COSMOS, HISTORIA

En la actualidad, el culto tiene una orientación SOLAMENTE cósmica, debido al influjo de las llamadas religiones naturales, que no conciben a Dios en sus doctrinas. Mientras tanto, el cristianismo y el Antiguo testamento, asumen el culto desde una orientación histórica, pero sin excluir el elemento cósmico.

Es en la creación donde se resume el sentido de la alianza y por lo tanto del culto, aunque de manera implícita; cuyo fin último es la dignidad e igualdad de todos los hombres. Todo esto se da en el marco del Sabbat, como símbolo del encuentro establecido entre Dios y el hombre. Bajo esta perspectiva, es la Alianza la que lleva a término la creación sin apartarse de ella. Al final, todo confluye en que la respuesta del hombre a Dios es “amor”; amar a Dios significa entonces adorarlo.

A la hora de hablar de adoración existe un denominador común entre todas las religiones: para hacerla efectiva es necesario el sacrificio. Tal sacrificio debe estar orientado a la unión del hombre y de la creación con Dios. Aunque tradicionalmente el sacrificio tenga una connotación de destrucción, aquí es todo lo contrario, es un modo particular de ser que se expresa en el "perderse a sí mismo", para "encontrarse a sí mismo". Esta sería la meta del cosmos y por tanto, la esencia de culto. Al mismo tiempo, esto debe traducirse en la divinización, en la construcción de un mundo de libertad y de amor. De este modo, lo cósmico se hace patente el elemento histórico.

Finalmente, el sacrificio muestra su esencia cuando se asume como un proceso que lleva a la semejanza con Dios. Esta semejanza sólo se adquiere mediante la configuración con el Misterio Pascual de Cristo. Esta configuración se logra cuando se asume el culto participación en ese Misterio Pascual. Y se participa del Misterio Pascual cuando se considera en este, el elemento histórico del culto que tiene su máxima expresión en la libertad, que a su vez es el punto de encuentro entre Dios y el hombre. De esta manera, en la liturgia cristiana, caso específico, no se confunde el mundo (cosmos) con la historia.

martes, 22 de febrero de 2011

LITURGIA Y VIDA: ESPACIO DE LA LITURGIA EN LA REALIDAD

INFORME DE LECTURA

RATZINGER, Joseph. Introducción al Espíritu de la Liturgia. Bogotá: Sociedad de San Pablo, primera edición, 2001.

El objetivo de toda la obra es claro: redescubrir y recomprender la liturgia en su sentido más pleno, ayudando a la asequibilidad de la fe.

PRIMERA PARTE
SOBRE LA ESENCIA DE LA LITURGIA

CAPÍTULO I
LITURGIA Y VIDA: ESPACIO DE LA LITURGIA EN LA REALIDAD

En la analogía juego y liturgia, la relación radica en que ambas realidades nos ayudan a pregustar los efectos de la plenitud, a mantener la esperanza. En el caso específico de la liturgia, ella se presenta como la prefiguración de la vida verdadera, siempre y cuando se cumpla con los dos propósitos de la liturgia: la santificación del hombre y la glorificación de Dios.

En el Éxodo el pueblo de Israel tiene dos objetivos: en primer lugar, llegar a la tierra prometida; y en segunda instancia, dar culto a Dios. Este culto está orientado por la misma Revelación de Dios y para su servicio.

El culto como parte de la veneración está enraizado también en la vida del hombre que asimila la voluntad de Dios. En este sentido, cabe destacar la referencia que hace Ratzinger de palabras de San Ireneo: “La gloria de Dios es el hombre viviente, la vida del hombre es llegar a ver a Dios”. Es de esta forma que el culto adquiere su significado real cuando se identifica con la vida misma y proporciona a Dios toda la adoración.

El hombre no puede simplemente “producir” el culto, el hombre tiene que vivir y experimentar el culto; su vida misma es el culto. La liturgia será entonces, una forma de expresar o articular lo que en el culto de la propia vida se experimenta. De tal modo, que la liturgia brota del sentido cultual que el hombre da a su vida, con el fin de establecer un auténtico encuentro con el Dios vivo.