domingo, 27 de febrero de 2011

LITURGIA, COSMOS, HISTORIA

INFORME DE LECTURA Nª 2

RATZINGER, Joseph. Introducción al Espíritu de la Liturgia. Bogotá: Sociedad de San Pablo, primera edición, 2001.

PRIMERA PARTE

SOBRE LA ESENCIA DE LA LITURGIA

CAPÍTULO II

LITURGIA, COSMOS, HISTORIA

En la actualidad, el culto tiene una orientación SOLAMENTE cósmica, debido al influjo de las llamadas religiones naturales, que no conciben a Dios en sus doctrinas. Mientras tanto, el cristianismo y el Antiguo testamento, asumen el culto desde una orientación histórica, pero sin excluir el elemento cósmico.

Es en la creación donde se resume el sentido de la alianza y por lo tanto del culto, aunque de manera implícita; cuyo fin último es la dignidad e igualdad de todos los hombres. Todo esto se da en el marco del Sabbat, como símbolo del encuentro establecido entre Dios y el hombre. Bajo esta perspectiva, es la Alianza la que lleva a término la creación sin apartarse de ella. Al final, todo confluye en que la respuesta del hombre a Dios es “amor”; amar a Dios significa entonces adorarlo.

A la hora de hablar de adoración existe un denominador común entre todas las religiones: para hacerla efectiva es necesario el sacrificio. Tal sacrificio debe estar orientado a la unión del hombre y de la creación con Dios. Aunque tradicionalmente el sacrificio tenga una connotación de destrucción, aquí es todo lo contrario, es un modo particular de ser que se expresa en el "perderse a sí mismo", para "encontrarse a sí mismo". Esta sería la meta del cosmos y por tanto, la esencia de culto. Al mismo tiempo, esto debe traducirse en la divinización, en la construcción de un mundo de libertad y de amor. De este modo, lo cósmico se hace patente el elemento histórico.

Finalmente, el sacrificio muestra su esencia cuando se asume como un proceso que lleva a la semejanza con Dios. Esta semejanza sólo se adquiere mediante la configuración con el Misterio Pascual de Cristo. Esta configuración se logra cuando se asume el culto participación en ese Misterio Pascual. Y se participa del Misterio Pascual cuando se considera en este, el elemento histórico del culto que tiene su máxima expresión en la libertad, que a su vez es el punto de encuentro entre Dios y el hombre. De esta manera, en la liturgia cristiana, caso específico, no se confunde el mundo (cosmos) con la historia.

2 comentarios:

  1. Buena tarde Jhon Mario:

    Hay algo que no entiendo de tu informe de lectura, primero dices que el culto cristiano tiene un orientación histórica y no cósmica, luego dices que en lo cósmico se hace patente el elmento histórico y finalmente dices que en la liturgia cristiana no se confunde el mundo con la historia.

    ahora, cómo entender que la creación aguarda la Alianza y la alianza lleva a término la creación y cuando el culto se hace alma de la Alianza, no está salvando sólo a los hombres, sino que redime toda la realidad y la conduce a la comunión con Dios.

    ¿no es esto una apertura cósmica?

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  2. Sí padre... que pena.. Hay una ambigüedad.

    Aclaro: Al principio hablo de que las religiones naturales SÓLO conciben el elemento cósmico. Ahora, el culto cristiano asume el elemento histórico, pero sin excluir el elemento cósmico (esto he de modificarlo en la publicación).

    Ya en la parte final, expreso que en la liturgia cristiana no se confunde el mundo con la historia, en tanto, no son dos cosas iguales, sino que una incluye a la otra.

    Y bueno, respecto a la apertura cósmica tiene usted razón: al hacerse el culto (que es la vida misma y sus expresiones rituales) alma de la Alianza, se redime allí toda la realidad y se establece una relación vinculante con Dios.

    Muchas gracias.

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