INFORME DE LECTURA N° 10
MARTIN, José Ma. Patino s.j. (preparador edición). Liturgia Hoy. Tomo I: Criterios conciliares de la renovación litúrgica. Madrid: Razón y Fe S.A. 1965
PIA EXERCITIA
SACRA EXERCITIA
SACRA LITURGIA
Se sabe que en la liturgia no se agota la vida de oración de la Iglesia. En la tradición siempre se ha insistido tanto en la oración personal como en la comunitaria. Se recomendaba la oración de la mañana y de la noche. En un principio las horas de tercia, sexta y nona eran para hacerse en privado; se recomendaba hacerlas pensando en Cristo, pues en la hora de tercia Él estaba ante Pilato, a la hora de sexta fue crucificado y a la hora de nona fue sepultado. Con el tiempo estas horas se consolidan como oración litúrgica de la Iglesia.
Hubo un tiempo en el que los monjes y los clérigos memorizaban los 150 salmos; como esto no podía exigírsele a los laicos, se fue constituyendo en rezo del Rosario.
La oración personal tiene que ir de la mano con la oración litúrgica; solo se da la oración litúrgica cuando la oración personal de muchos se reúne como en una corriente y asciende a Dios como una plegaria de la Iglesia. Hay que preguntarse si los pia exercitia y Liturgia se contraponen y que si la liturgia está por encima de ellos. La dignidad y el rango elevado de la liturgia proviene de la presencia de Cristo en el ministro, en los sacramentos, en la Palabra y en los fieles; y de la estructura trinitaria de la Liturgia. Toda la oración, tanto la privada como la comunitaria, debe estar animada y dirigida por el Espíritu y en unión con Cristo, porque como suponemos, se realiza en gracia. La diferencia radica en que la Iglesia reunida para el culto divino, es signo sacramental de la oración que sube a Dios en Cristo y en el Espíritu Santo.
La diferencia entre los sacra exercitia y los pia exercitia, son más de tinte jurídico; los sacra exercitia son aquellos que se hacen por encargo de la autoridad competente; la santa sede o los obispos en las Iglesias locales. En cuanto a los actos religiosos populares deben tener en cuenta el tiempo litúrgico, concordar con la liturgia y en cierto modo derivarse de ella; de ahí que puedan distinguirse como sacra exercitia y no solamente como pia exercitia.
La celebración de la Palabra de Dios, cobra también gran importancia en tanto que, ella es apta para elevar la dignidad del culto cristiano.
Se concluye que la vida de la oración de la Iglesia es rica y diversa; las bases están en la oración personal (pia exercitia); la oración comunitaria en el orden de las Iglesias locales tiene especial dignidad (sacra exercitia); la sacra liturgia tiene un lugar privilegiado puesto que es dirigida y regulada por la Iglesia, ella es fuente y culmen de la vida cristiana.
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